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20-05-2005. Zürich, Suiza.
El rostro del hombre en el hospital era de tez oscura, cabellos grises cortados con un corte cuidado. Ojos negros de una persona paciente. Una nariz aguileña y prominente.
- Buenos dias, señor Niemans.
El comisionado francés lo miro con enojo. Aun le dolía el cuello por la pelea en el callejon, horas antes. Tenia un corte en el labio; lo habian atrapado de improviso dos maleantes, quizas engañados por su barba canosa y su mirada distraida. Afortunadamente, pudo con ambos y los refuerzos llegaron a tiempo.
- Usted debe ser Joseph Cartaphilus.
-Asi, señor Niemans. Mi secretaria me dijo que queria verme, con la mayor urgencia. En que puedo ayudarle?
-Antes que nada - dijo el inspector- le pido disculpas. No esperaba tener que encontrarlo aqui, no hacia falta que me recibiera.
- Tonterias, no es mas que una inspección de rutina. Saldre caminando en un par de horas. Ocurre que mi médico personal es un poco desconfiando, y prefiere prevenir que curar. Asi somos los suizos, señor Niemans. Sientese, por favor.
Niemans obedeció.
- Señor Cartaphilus - comenzó- hay cosas acerca de las que me gustaría hablar con usted, asuntos de gran importancia...
- Le escucho. Digame en que puedo serle util.
- Usted dirige una pequeña empresa, llamada el Arca, verdad?
- Asi es. Somos una pequeña empresa de contactos comerciales.
- ¿Que clase de contactos comerciales?
- Nos dedicamos a las Antiguedades, particularmente. Contactamos vendedores y compradores de antiguedades, catalogamos las ventas negociamos los precios, y preparamos las transferencias. Basicamente, soy un anticuario.
-Pero a escala global.
-Tenemos clientes en todo el mundo, oficial. Una clientela reducida pero selecta.
-Comprendo.
Despues de un silencio incomodo, Cartaphilus preguntó:
-Me gustaría saber en que lo puedo ayudar, señor Niemans. Algo que ver con los incidentes del año pasado en Paris?
- ¿Que? ¿Como? - Preguntó Niemans, sintiendose descubierto.
- No es un secreto, señor. Conocí al señor Saunière hace años. Estuve a su funeral el año pasado. Fue una verdadera tragedia.
- Bien, supongo que podemos hablar seriamente, entonces.
- Estoy a su disposición.
-Voy a ser sincero, porque me siento en poseción de información que puede ser muy peligrosa, y necesito una opinión como la suya.
- Me honra con sus palabras, pero...
-Dejeme explicarle. Tras la muerte del Saunière, me encargé de hacer ciertas averiguaciones, mas bien por mi cuenta. Tal vez usted no lo sepa, pero tengo una cierta ... rivalidad... con el capitan de la DPJF, Bezu Fache. Nunca me satisfizo completamenta la historia que él y Langdon contaron al publico, y me dedique a hacer averiguaciones. Una rápida investigación en la biblioteca me hizo descubrir que Jacques Saunière era el heredero de Berenger Saunière, un sacerdote de Rennes-le-Chateau. Supongo que usted conoce su historia...
-Estoy enterado, si.
-Bien. Para acortar la historia, digamos que me puse a estudiar esa pista, a rastrear el Priorato de Sion o como lo llaman algunos en Inglaterra, el grupo Magdalena...
-Otro nombre de la misma organizacion. Existen muchos más.
-Asi es. Nadie sabe demasiado acerca de lo que Berenger encontró en Rennes, pero revisando algunas cartas de Jacques Sauniere, dirigidas a un personaje llamado Gabriel Knigth...
-El Schattenjäger Gabriel Knigth
-Lo conoce? - Preguntó Niemans, sorprendido.
-Solo por reputación. Es una eminencia en los estudios de lo sobrenatural. Yo no creo en esas cosas, pero tengo clientes que si, y dado que ambos somos anticuarios, es invitable que lleguemos a hablar el uno del otro.
-Bien. Luego hablaremos de ese tema. Dejeme contarle... Sauniere, Jacques me refiere, dice que su abuelo Berenger encontró y cito... "El secreto de los Templarios, un enigma que es a su vez una respuesta, el lenguaje de los ángeles, la glosolalia". Sabes usted a que lo que se refiere?
- Por supuesto.
-De que se trata? Preguntó, desesperado, Niemans.
-La cabeza de Juan el Bautista.

